Se desvanece el alma en el misterio
más allá de sí misma, 
más allá de la ecuación de la vida,
y queda el individuo
al margen de los límites del cuadro
sólo identificable por su ausencia.
El cuerpo te sobrevive unas horas,
muriendo aún más en su lento morir,
rompiendo los lazos que a través de él
te unieron a este mundo.
Qué vértigo te produce ese salto
de la vida a la muerte,
esos instantes de tránsito breve
en los que aún serás y ya no serás,
esos minutos de final consciente,
esa angustia del último suspiro,
esa postrera lágrima
que ya no sentirás
rodar por tu mejilla
porque será la lágrima de un muerto.
Tánatos: Término griego que inspiró a
Sigmund Freud el concepto de Principio de Muerte